LA TEMPESTAD

Tened por seguro que por muy dura que sea la tormenta, tarde o temprano saldrá el sol y es que, ningún mar en calma hizo experto a un marinero.

Tomando el símil del mar aplicado a nuestra situación en la Academia de Atletismo de la Fundación Marathon por la negativa de la DGD del Ayuntamiento de Madrid a que podamos utilizar el estadio Vallehermoso seguimos soportando las tempestades de sus injusticias. Se intenta resquebrajar nuestro ánimo y minar nuestra moral ya que no resulta pacífico entrenar en la calle o una instalación de otro deporte que no es el atletismo y donde falta todo referente a la naturaleza de nuestro deporte. Pero no queda más remedio que seguir aguantando, clavando nuestra ilusión en el fondo de nuestra alma, asiendo firmemente el timón de nuestros miedos y sujetando nuestras penas, con las fuerzas de nuestro empeño.

Y todo esto a pesar de la nieve que cubre esa instalación huérfana de todo referente al atletismo, donde además han caído por culpa de “Filomena” dos grandes árboles difíciles de retirar. Pero no, no podemos abandonar este proyecto, no podemos dejar de avanzar y luchar contra los elementos, pues el destino nos tienta constantemente y la pasión por el atletismo hierve en nuestro interior, buscando nuestro destierro de Vallehermoso. Nos agarramos con fuerza al batel y seguimos con la voluntad de mil titanes: No hay quien nos pare.

Será la justicia o el mar en calma que haga reflexionar a singladuras de comprensión, de gestión de la cosa pública en beneficio de todos los vecinos de Chamberí y que entre todos podamos hacer del atletismo un bien enriquecedor que complemente la formación de todos nuestros niños y niñas con un espíritu de superación, convivencia y bienestar social.

No queda otra salida pues la tempestad, asoladora de almas, terminará por pasar y dejará ver un cielo nítido y esperanzador de justicia y comprensión.