EL COVID19 NO ALTERA NUESTRO MODELO

En la Academia de atletismo de la Fundación Marathon somos optimistas y estamos recuperando la vida normal cuanto antes en cuanto al entrenamiento.

Volvemos al escenario de nuestras aspiraciones, celebraciones, de risas y abrazos, al estadio Vallehermoso cumpliendo las medidas establecidas por esta “nueva normalidad”.

Trabajamos para tener unos chicos y chicas activos físicamente, buscando la ruta más insólita hacia la excelencia deportiva. En nuestro método ponemos a los niños y niñas en el centro del sistema, huimos de la competitividad tóxica que maneja las riendas del deporte infantil.

En España, la práctica deportiva cae en picado desde la adolescencia, dando como resultado una población más inactiva y con crecientes problemas de salud asociados al sedentarismo, desde la obesidad a enfermedades cardiovasculares. Nuestro país no es ninguna excepción. Ni siquiera el caso más sangrante. En Estados Unidos, por ejemplo, un 80% de los jóvenes atletas abandonan después de los 15 años. ¿Por qué un mundo tan obsesionado con el deporte lo practica tan poco?

Tom Farrey destaca que en Noruega hace unos 30 años aprobaron un documento llamado “Los Derechos de la Infancia en el Deporte” (aprobado en 1987, actualizado en 2007 y refrendado por las 52 federaciones deportivas del país), que es una declaración de principios sobre las experiencias que cualquier niño en el país, independientemente de su habilidad, familia o recursos, merece tener. Luego han construido un entorno alineado con su filosofía deportiva de ‘Joy of Sport for All’ (la alegría del deporte para todos). En Noruega, más de un 90% de los niños y niñas crecen practicando algún deporte.

Pero la prioridad para los menores de 13 años es enamorarse del deporte -no de un juego en particular-, tener una experiencia social que será beneficiosa para ellos y para las comunidades en las que viven. Desarrollar una auténtica educación física. El sistema ayuda a los niños a seguir la mejor senda para ellos, ya sea tratando de ganar medallas olímpicas o simplemente seguir activos jugando en su comunidad por amor al deporte para que disfruten con el deporte y aprendan algunas habilidades básicas para que las interiorice. Que tome control de la experiencia, desarrollándose a su propio potencial.

Nos alegra que nuestros Encuentros InterEscuelas que llevamos desarrollando 4 años vayan en esta misma línea Noruega.

Los niños quieren competir, les gusta ponerse a prueba y les gusta ganar. Pero cinco minutos después del juego, lo dejan ir. Muchos padres y entrenadores, no.